BUKELE UN GOBIERNO AL SERVICIO DE LA OLIGARQUÍA
Por la Marx El Salvador `
El gobierno de Bukele surge como consecuencias de la descomposición y crisis del régimen político, la crisis del sistema democrático burgués y de los partidos capitalistas, frente a la revolución de las masas salvadoreñas traicionada por el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, dejó un vacio de dirección revolucionaria y abrió la puerta a Bukele. El gobierno de Bukele es un gobierno capitalista reaccionario, que bajo un discurso de mano dura y demagogia anti "casta", gana las elecciones en 2019 y con maniobras electorales continua en el poder a partir del 2022 en El Salvador.
Bukele tuvo su origen político en el partido capitalista del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), hasta el armado de su propio partido capitalista "Nuevas Ideas", que se impone como un Gobierno capitalista reaccionario frente a las masas, y gobierna para la Oligarquía del 1% de El Salvador, acumulado riqueza y poder durante sus 4 años de gobierno, con un pueblo cada vez más empobrecido.

Con las demagógicas promesas de abrir 5.000 escuelas en 1 año de gobierno, por el contrario a la fecha cerró entre 7 a 10 escuelas, argumentando que no hay alumnos, con la falacias de crear Universidades en cada ciudad del país, hoy, le debe a la Universidad Nacional un presupuesto de 50 millones USD, los hospitales se derrumban por la falta de recursos; Con cientos de encarcelados, centrado a quienes se opone a su gobierno. Bukele se ha enriquecido, con la comprá propiedades, hasta llegó adquirir 300 manzanas en San Salvador, que serían valuados en 10 millones de USD. De la mano de la corrupción y el lavado en su gobierno, basados en un regimen de excepcion, sigue concentrando su poder y riqueza, como así el pueblo concentra pobreza y persecución y represión
Frente a la crisis del régimen y la traición del FMLN al pueblo surge Bukele
En El Salvador en los años `70 se desarrolló un proceso revolucionario de levantamiento de las masas frente al régimen inmerso en una crisis política, económica y social. Esta revolución fue derrotada producto de la traición del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), que dirigía el proceso revolucionario, la cual dejó un saldo de más de 75.000 muertos y 15.000 desaparecidos, presos políticos, exiliados y migrantes. La traición del FMLN concluyó en el acuerdo de paz de 1992, entre el gobierno Arenas (Alianza Republicana Nacionalista), una coalición capitalista que gobernó por mas de 20 años, bañando de corrupcion y opresión al pueblo.
A partir de estos acuerdos del gobierno con la guerrilla, el FMLN que se convirtió en un partido político burgués y en la fuerza dominante en la izquierda salvadoreña, centrando su eje en las elecciones burguesas, y sus líderes guerrilleros formaron parte del regimen democrático burgués al servicio del sistema capitalista, poniendo fin a los enfrentamientos y garantizando la gobernabilidad de la colisión política Arenas.
El 26 de marzo de 2022, se vuelve a producir otra masacre en las calles, con el asesinato en 1 día de 62 persona; Esta situacion llevó a que Bukele implementará una maniobra con el parlamento, para imponer el estado de excepción, con la excusa mantener la seguridad en el Salvador y reprimir a las pandillas.

Este estado de excepción que implementó por un periodo determinado, se convirtió en el régimen permanente hasta hoy, ya no para frenar el ascenso de las las pandillas salvadoreñas, sino frenar el levantamiento de los trabajadores y el pueblo, suprimiendo las libertades democráticas, con mayor concentración de las las fuerza represivas en las calles, desencadenando operativos en barrios con más de 76.000 personas encarceladas, exibiendolas para la prensa en ropa interior, esto para generar un impacto social; Detenidos sin pruebas o sentencia de los delitos en su contra, inclusive torturados para que se reconozcan bajo presión como delincuentes.
Este impacto que generó el gobierno y que recorrio el mundo, llevó a que el gobierno consolide su hegemonía, controlando el parlamento, el poder judicial, y demás instituciones, criminalizando la protesta social, la disidencia política y sindical.
Esta política que impulsa el gobierno de Bukele con la excusa de detención de grupos pandilleros que son repudiados por el 99 % de la población Salvadoreña, tuvo como objetivo frenar un estallido social de las masas frente a la miseria extrema que sufre el pueblo, con más de un 1.5 millón de desplazados y de 80.000 asesinatos, con recorte de las libertades democráticas, intervención militar, dolarización económica, y privatizaciones de la energía eléctrica, las telecomunicaciones, los fondos de pensiones, ingenios, puertos, aeropuerto, entre otras, colocando al país con la tasa más alta de encarcelamientos del mundo.
Con asignación de 866 millones USD al presupuesto de Seguridad y Defensa en 2024, se recortaron las partidas presupuestarias en infraestructura, salud, educación y la mayoría de las instituciones en 2023, desviados partidas de dinero, para sostener el sistema carcelario, la compra de armamento, vehículos, tanques blindados, manteniendo a El Salvador con la tasa de pobreza más alta de América Latina.
Acuerdo de Bukele con las cúpula de las direcciones pandilleras
Durante la confinación por la pandemia de Covid-19, e incluso un poco antes de la creación de el GECI (Grupo Especial Contra la Impunidad), basada en información de fuentes penitenciarias y de la inteligencia policial, se había denunciado funcionarios de Bukele y su gobierno, que estaban implicados en un acuerdo con la cúpula pandillera del MS13 y el Barrio 18. En diciembre de 2021 se hacen públicas estas negociaciones, por la cual Osiris Luna (viceministro de justicia) y Carlos Marroquín (director general de cárceles), fueron quienes dirigieron estas negociaciones con los líderes pandilleros, para reducir los homicidios y obtener apoyo electoral de los criminales en las elecciones municipales y legislativas de 2021, en las que el bukelismo gana las elecciones a traves de "incentivos financieros" .
Entre el 25 y el 27 de marzo de 2022, el MS-13 asesinó a 87 personas, la mayoría de ellas sin ningún vínculo con esa u otra pandilla. Solo el sábado 26, se asesinaron a 62 personas. Bukele reaccionó ordenando a su Asamblea Legislativa decretar el estado de excepción que permite que cualquier soldado o policía encarcele a cualquier salvadoreño que sea considerado sospechoso y ordenando que el ejército vuelva inmediatamente a las calles. Previo a este hecho, miembros de la Policía detuvieron un vehículo gubernamental en el que viajaban líderes del MS-13, y los capturaron. La pandilla dio un ultimátum de 72 horas para que los liberaran. Tras no cumplirse su demanda, llevaron adelante esa masacre de salvadoreños.
Aquel fin de semana, luego de casi tres años de acuerdos secretos entre pandilleros y Bukele, y a pesar de la masacre, los pactos se mantuvieron con el M.13, y se frenaron los crímenes callejeros. Sin embargo el estado de excepción se profundizó y continúa vigente, donde el gobierno reaccionario de Bukele, sigue persiguiendo al pueblo, para mantenerse en el poder.
BUKELE Y MADURO Negocios del Lavado y Narcotrafico
Los acuerdos y negocios del gobierno de Bukele y sus sequitos no son solo en el ámbito nacional con las bandas delictivas, sino también con la dictadura Maduro, en este caso centrado en el lavado de dinero y narcotráfico por medio de empresas y corporaciones.
El gobierno de Bukele y su cúpula de poder, a través de la empresa Alba Petróleos desvío dinero proveniente del petróleo venezolano a una compañía de comunicaciones Apes que es una de varios conglomerados público-privados creados la década pasada en Centroamérica y el Caribe, por la dictadura venezolana que entonces dirigía Hugo Chávez, con dinero de la petrólera estatal PDVSA.

Este accionar mafioso de lavado de dinero en cabeza del gobierno de Bukele fue dirigido por la ex jefa de gabinete Carolina Recinos, una de las funcionarias más poderosas de El Salvador y su esposo Efren Bernal Chevez, quien fuera diputado del FMLN, luego designado embajador en Panamá, Rusia y actualmente en Italia. Toda esta operación es hoy parte de una investigación por lavado, de cerca de mil millones de dólares que forma parte de un esquema político.
El dinero que recibió Bernal Recinos sumó una masa de al menos USD 3.474.894, que impulso a Nayib Bukele cuando era alcalde de Nuevo Cuscatlán, a concentrar poder y a que estos personajes se convertirían en importantes funcionarios del Ejecutivo cuando Bukele asumió como presidente del país en junio de 2019.
En una investigación publicada en septiembre de 2020, por la consultora independiente estadounidense IBI Consultants, estableció que Alba Petróleos lavó al menos 1.000 millones de USD, proveniente del petróleo venezolano a través de mecanismos como los préstamos a particulares, similares a los recibidos por Carolina Recino (en la actualidad apartada del gobierno por estos hechos denunciados) y Nayib Bukele.
Tales denuncias de lavado y corrupción abarcan a José Luis Merino, alias Ramiro Vásquez, un excomandante guerrillero que fue diputado del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y Viceministro de Exteriores durante el gobierno del expresidente Salvador Sánchez Cerén (2014-2019), como arquitecto de toda la operación.
El lavado utiliza como redes financieras a los fondos de inversión (Inverval), que sirvió para que Bukele invirtiera en Starlight, una empresa de comunicaciones y productora de televisión donde empezó a consolidarse como figura mediática, para posteriormente convertirse en presidente. En 2013, Carolina Recinos adquirió una deuda de USD 70.000 dólares con Alba Petróleos en nombre de Starlight, en la que ese año fue apoderada legal. En febrero de 2013, Inverval giró un cheque a nombre de Bukele por USD 1.390.200 para la compra de Starlight y entre abril y octubre de ese año, Inverval giró cheques a favor de Starlight por otros USD 1.030.000 como en calidad de aportes.
Con esa inversión, Starlight consolidó el canal TVX, donde Bukele puso al mando a uno de sus amigos más cercanos, Federico Anliker, el actual presidente de los puertos y aeropuertos de El Salvador y uno de los más entusiastas defensores del régimen.
La conexión del dinero de Alba Petróleos con Pablo Anliker también descubre otro vínculo importante, del entorno Bukele, con Erick Vega, un médico que fue la mano derecha de José Luis Merino, cerebro tras la operación Alba-PDVSA y quien, según investigaciones en Estados Unidos, fue por más de dos décadas el nexo entre la política salvadoreña y grupos de las FARC de Colombia, ampliando a conexiones con el narcotráfico.
Estos personajes del gobierno de Nayib Bukele, recibieron millones de dólares del conglomerado Alba Petróleos, que le permitió concentrar poder político y económico, llevar adelante acuerdos y pactos, para garantizar su gobernabilidad.
Hoy nos encontramos frente al colapso del sistema capitalista, la crisis de los gobiernos capitalistas se profundiza, la crisis en el régimen y todas sus instituciones, generado por la ruptura de las masa con la "democracia" burguesa; acelerandose desde el derrumbe de la Internacional progresista (IP), que con un discurso mentiroso de "progresismo" profundizaron sus planes de ajuste y hambre al pueblo y fracasaron en la intentona de frenar el ascenso de las masas, así los gobiernos capitalistas de Boric (chile), Petro (Colombia) Lula (brasil) Peronismo (Argentina), Lopez obrador, Claudia Sheinbaum (México), y en la ausencia de una dirección revolucionaria, han dando origen a personajes "outsiders" personajes desconocidos, "lúmpenes políticos" que ganan elecciones, como Bolsonaro (Brasil) Milei (argentina) Beppe Grillo, Meloni (Italia), Bukele (El Salvador), Trump ( EEUU), que en su intentona de frenar el estallido social, se hunden en el fracaso, con discursos de "derecha" y aceleran el colapso. La salida no es a través de reformas, la salida es por medio de la revolución de los pueblos.

Tenemos que poner fin al gobierno reaccionario de Bukele, y todo ese séquito mafioso de basados en pactos y acuerdos, que gobiernan para el 1% de El Salvador. Mientras que el 99% estamos sumidos en el hambre, miseria y desocupación, nuestra mejor herramienta es la organización y la movilización de todo nuestro pueblo Salvadoreño para terminar con la supresión de libertades democráticas y persecución al pueblo trabajador. El FMLN no es una alternativa para el pueblo, ya que traicionó a nuestro pueblo, por la vía reformista, frenando la revolución. Esto solo se puede llevar adelante, con un gobierno obrero y popular, que abra las puertas al Socialismo de nuestra tierra El Salvador.
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